Nos encontramos en la generación en la que las relaciones personales (virtuales) cobran un gran protagonismo. La nueva plataforma WEB 2.0 o WEB SOCIAL es una web dinámica donde se encuentran personas compartiendo información y logrando la máxima interacción entre ella, en  un canal multidireccional en el que, además de recibir información también se emite.

Las TRIC´S o Tecnologías de las Relaciones, la Información y la Comunicación, están teniendo actualmente un gran impacto en la sociedad. Las Redes Sociales facilitan esta nueva forma de sociedad “virtual”. La RAE define “Red social” como una plataforma digital de comunicación global que pone en contacto a un gran número de usuarios. Facebook, Instagram, Twiter, Linkedln, Youtube….son sólo algunas de ellas y cada una se utiliza para cosas diferentes. Unas para hablar por medio del chat, otras para subir y editar imágenes, otras comparten videos, otras ayudan en la búsqueda de empleo… Todas ellas ofrecen diversas posibilidades para poder comunicarnos y actualizar información, permitiéndonos interactuar con otros usuarios con los que compartir gustos, hacer nuevas amistades, intercambiar información, etc., pero también nos permiten llevar a cabo fácilmente conductas violentas o situaciones delictivas.

M.J. Pifarré considera las Redes Sociales como un nuevo espacio delictivo,Un nuevo contexto social caracterizado, entre otras cosas, porque el alcance temporal y espacial de las comunicaciones a través de ellos crea proximidades ”virtuales”, antaño imposibles que han cambiado el modo en que nos relacionamos en sociedad, de modo que el desplazamiento de la normal actividad social a la red, ha conllevado el desplazamiento del delito tradicional al delito en la red, que es donde ahora se desarrolla la vida y en consecuencia donde hay oportunidad para el delito”. Las Redes Sociales son un medio ideal para cometer diversos tipos de delitos, por la facilidad de realizarlos a distancia y por la sensación de impunidad que da el anonimato. La ciberdelincuencia tiene un impacto superior a 300.000 millones de euros y se cobra unas 1.080 víctimas por minuto a nivel mundial (una repercusión mayor al narcotráfico).

Algunos de estos riesgos con los que más contacto tenemos en PsicoWorks,  son el ciberacoso, el sexting, el grooming, el acceso a contenido inapropiado para menores, la pérdida de privacidad o la adicción a las nuevas tecnologías.

Vamos a centrarnos en el ciberacoso, sobre todo en una de sus características que lo diferencian de otros tipos de acoso, y que cobra especial importancia cuando no somos conscientes de toda la información que compartimos y publicamos, voluntariamente, en el mundo virtual. El cibercacoso consiste en el uso de internet para llevar a cabo conductas de acechamiento y hostigamiento repetitivo. Lo que lo hace novedoso es que muchas veces los agresores son anónimos y desconocidos para la víctima, ni siquiera son de su entorno cercano, como venía siendo habitual y pueden llegar a ser miles, desde cualquier parte del mundo y en cualquier momento. La mayor parte de las personas que realizan este tipo de conductas no son  conscientes de hasta dónde pueden llegar sus acciones y sus consecuencias.  Cabe la posibilidad de que una persona, desconocida o no, se termine obsesionando con alguien, tras conocer toda su imagen virtual, que la propia persona se ha encargado de publicar y que dicha obsesión se convierta en un ciberacoso. ¿Somos nosotros mismos los que nos estamos dañando al publicar nuestra vida? ¿Qué más problemas nos pueden traer, a la larga, colgar ciertas fotos?

Un claro y extremo ejemplo es el caso de esta joven italiana que se suicidó tras el acoso sufrido en las Redes Sociales, por un video que intentó eliminar de las diferentes plataformas durante mucho tiempo, sin conseguirlo. http://noticiaaldia.com/2016/09/una-joven-italiana-se-suicida-tras-el-acoso-en-redes-por-un-video-sexual-difundido-por-su-ex/

La reputación online es acumulativa en el tiempo, antes de la era Internet, nuestra reputación se construía linealmente pero ahora la red no permite el olvido, ya que cada cosa que ponemos, subimos o realizamos en internet deja trazas. La reputación en internet se forma con toda esa información personal que damos, independientemente del momento en el que fue realizada. Cualquier usuario puede lanzar opiniones e información en el mundo virtual, y a su vez es susceptible de ser copiada, de recibir opiniones, de ser localizada… en cualquier momento y fuera del contexto en el que se originó.

Entonces, ¿por qué compartimos todo en las redes? ¿Qué buscamos detrás de cada publicación? Y detrás de cada “like” o “me gusta” que nos dan a una imagen nuestra, ¿qué hay? ¿Y por qué los damos?

Ejemplos claros: Facebook, se suben una media de 350 millones de fotos al día, unas 4.000 por segundo. Instagram, 80.000 millones de fotos al día. Sin comentarios.

Todo esto ocurre porque las Redes Sociales alimentan nuestro ego y nuestra autoestima, nos dan la oportunidad de ponernos una máscara y poder ser otra persona,  la que creamos nosotros mismos intentando aparentar quien no somos, casi siempre mostrando una vida perfecta que no coincide con nuestra realidad.  Ya lo dijo Francois de la Rochefoucould “ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo”. Incluso nos permiten crear perfiles falsos y poder hacer nuevos “amigos”, pero esto será tema para otro post.

Desde PsicoWorks consideramos que es muy importante conocer el alcance y repercusión que puede tener cada publicación que “colgamos” antes de realizarla, es decir, saber hacer un buen uso de las Redes Sociales y saber utilizarlas como una oportunidad y no como un peligro.