La decisión de poner fin a un matrimonio (o pareja) es una decisión difícil, mucho más cuando hay hijos fruto de dicha relación. En la mayoría de las ocasiones, ambos progenitores  tienen claro que no desean continuar su relación sentimental, pero igualmente claro tienen que quieren seguir formando parte de la educación y de la vida de sus hijos. Creen  que el hecho de estar separados no debe ser motivo para no estar presente en sus vidas. Es en  estos casos, en los que se intentará conseguir una Custodia Compartida.

El término “custodia” define a la vez el derecho y el deber de un padre de mantener al hijo en su hogar familiar, así como el derecho y el deber de ese padre de atender las necesidades de su hijo y proporcionarle los cuidados que necesite cada día. La custodia, por tanto, se identifica con el cuidado y atención diaria del hijo que se ejerce a través de la convivencia habitual con el menor. Ante una separación, se puede atribuir la custodia a uno solo o a ambos padres, hablando en este último supuesto de Custodia Compartida.

El régimen de Custodia Compartida se introduce en el derecho de familia con la reforma operada por Ley 15/2005, de 8 de julio, regulado en el artículo 92 del Código Civil. Hasta ese momento, la custodia siempre se atribuía a un único progenitor, de forma sistemática a la madre, al considerarlo el cónyuge más idóneo para la formación de los hijos. Estas creencias y actitudes cambian socialmente, al mismo tiempo que se modifican los roles asociados al cuidado de los hijos, siendo el padre el que comienza a participar de su educación y crianza en los mismos términos que las madres. Así, se empieza a solicitar judicialmente la Custodia Compartida, produciéndose finalmente un cambio legislativo que responde al cambio social.

Según los datos publicados en septiembre por el Instituto Nacional de Estadística sobre nulidades, separaciones y divorcios correspondientes al 2015, se produjeron un total de 101.357 rupturas matrimoniales. El 75,9% de los divorcios y separaciones se produjo de mutuo acuerdo, siendo contencioso el 24,1% restante. Se otorga la Custodia Compartida en el 24,7% de los casos. Podemos valorar que en las rupturas de mutuo acuerdo este régimen de custodia se está convirtiendo en la fórmula estándar.

“En 2015 se concedió la Custodia Compartida en una de cada cuatro rupturas”

El modelo de Custodia Compartida responde al concepto de corresponsabilidad parental, es decir, la implicación de ambos progenitores en la crianza de los hijos. Los padres se reparten la responsabilidad de la educación y el cuidado de éstos, siendo que ambos se mantienen como cuidadores y figuras educativas, garantizando así la proximidad emocional de los dos con sus hijos.  Para conseguirlo es necesario que ambos padres convivan con los hijos.

La residencia de los menores podrá ser en el domicilio de cada uno de los padres, alternándose en los periodos establecidos (a esta opción se le llama coloquialmente “niños maleta”) o en el domicilio familiar (“niños nido) donde los niños permanecen en la vivienda familiar y son los progenitores los que acuden cuando les corresponde. En cualquiera de los casos, lo importante es que los niños no cambien de normas educativas (rutinas, costumbres, limites…).  Para conseguirlo, será necesario que los progenitores tengan un mismo estilo educativo, hablen con frecuencia entre ellos, ambos tomen decisiones y expresen respeto hacia el otro como padres ante los hijos.

Cuando ambos progenitores acuerdan este régimen de custodia y así lo plasman en su convenio regulador, todo va bien. Pero cuando la disolución de la unión de pareja discurre por la vía contenciosa y sólo un progenitor desea la Custodia Compartida mientras que el otro se opone tajantemente, es cuando surgen los problemas. Es en estos casos en los que los abogados contactan con PsicoWorks solicitando un Informe Pericial Psicológico que ayude a su cliente a conseguir la Custodia Compartida que desean.

En este tipo de pericial se intentará evaluar a todos los miembros de la unidad familiar (ambos progenitores e hijos), ya que desde un estudio en profundidad de todos ellos, de sus interacciones y motivaciones, se podrá concluir si la Custodia Compartida es la mejor opción para proteger el interés de los hijos. Cuando la pericial es de parte, es cierto que muchas veces nos encontramos con que el progenitor que no desea este tipo de custodia se niega a ser evaluado, teniendo que limitar nuestra evaluación forense al padre que la desea (es su abogado el que ha solicitado la pericial) y a los hijos (siempre que contemos con la autorización de los dos progenitores).

La evaluación forense se dirigirá a los siguientes aspectos:

  • Nivel de conflicto entre los progenitores. La relación entre los padres deberá garantizar una buena cooperación y comunicación entre ellos, que les permita llegar a acuerdos y consensuar aspectos relevantes para sus hijos en común. Así se garantizará la estabilidad en la vida de los menores, manteniendo rutinas, limites, normas, etc. con ambos padres.
  • Motivación para querer la Custodia Compartida. Será fundamental que los padres justifiquen que la Custodia Compartida es la mejor opción para proteger los intereses de sus hijos, más allá de la mera oposición al otro.
  • Ajuste psicológico y madurez de los progenitores, que les permita separar el plano de la relación de pareja con sus roles como padres, guiados siempre en buscar la mejor opción en beneficio de sus hijos.
  • Capacidad parental. Incluye su estilo educativo, características de personalidad, conocimientos, atributos, destrezas y habilidades disponibles o carencia de las mismas, así como el conocimiento y valoración del funcionamiento y necesidades de cada niño.
  • Estado emocional y/o problemas adaptativos de los menores.
  • Preferencias de custodia de cada hijo. Conocer la opinión de los menores en cuanto a sus deseos y sus justificaciones será importante.
  • Relación paterno y materno – filiar pre y posruptura.
  • Apoyos sociales e infraestructura (estabilidad económica, horarios de trabajo, características de la vivienda, etc) de cada progenitor que permita un adecuado cuidado y atención del niño durante el tiempo que esté con él.

Teniendo en cuenta todos los datos recogidos en la evaluación, se elabora el Informe Pericial, concluyendo si la Custodia Compartida es una opción que protege el interés de los menores (en el caso de haber evaluado a toda la unidad familiar) o si el progenitor evaluado cuenta con las habilidades parentales necesarias que garanticen la cobertura de las necesidades físicas, emocionales y cognitivas de sus hijos y, por tanto, capaz de ostentar una Custodia Compartida.

Un Informe Pericial Psicológico en esta línea será parte importante en el proceso judicial, siendo un factor relevante en la toma de decisión del juez.